Estoy despierta, no sabría decir si llevo 2 o 5 días en este extraño hospital, lo último que recuerdo de este angustioso sitio son esos dos chiquillos intentando hacerme una higiene bucal.
Estoy muy enfadada, nadie me ha explicado todavía qué hago aquí y siento que mi familia y mi marido se han olvidado de mí por completo. ¿Cómo pueden seguir tan tranquilos con sus vidas? ¿Me echarán de menos? Quizás han pensado que me he fugado de viaje, ya que a veces les decía que tenía ganas de desaparecer del mapa por un tiempo, no se me ocurre otra explicación puesto que si me estuviesen buscando tengo la certeza de que ya me habrían encontrado.
El último recuerdo que tengo es de haber ido con mi marido a Madrid después de una fuerte crisis conyugal a ver el musical del Rey León, fue el regalo que me hizo por cumplir 31 años y creo que estuvimos dos noches en la ciudad, pero algo no me cuadra porque esto fue a principios de junio y diría que han pasado bastantes días.
Me he recorrido todo el hospital, he dado muchas vueltas pero no he podido encontrar la salida. He visto muchas enfermeras y enfermeros de un lado a otro pero nadie me ha dicho nada y yo no he preguntado porque estoy segura que no me responderán.
Y de repente, no puedo creer lo que ven mis ojos. Aparecen mi padre y mi marido (Ilker) a mi lado (tiemblo al recordarlo, de hecho tiemblo cada vez que escribo en este blog). Les veo muy tranquilos y al principio no me dicen nada, eso me hace enfurecer más, por fin han tenido la dignidad de aparecer pero su silencio me está exasperando, me doy cuenta que no puedo hablarles y no tengo más remedio que esperar a que ellos se decidan a hablarme y me expliquen qué demonios está pasando. Me fijo en su aspecto, los dos van en manga corta y bermudas, mi padre tiene buen color y mi marido está muy moreno y lleva el pelo corto, eso significa que estamos en verano.
Después de unos instantes mi padre me empieza a hablar, pero muy despacio y alzando un poco la voz, quizá piense que no le oigo bien o que estoy inconsciente:
- Hola Mireia! ¿Cómo estás? Yo te veo muy bien, estás muy guapa.- me sonríe de oreja a oreja- Bueno Mireia, no sé si aquí te han dicho algo pero te lo voy a explicar, vale? Mira, has tenido un accidente con la moto hace unos días, el 18 de agosto. Hoy estamos a (no recuerdo qué día me dijo) de agosto. Pero tranquila, que te vas a poner bien, estás en las mejores manos y en el mejor hospital, todo irá bien, ¿vale?
DIOS MÍO!! ¿¿UN ACCIDENTE DE MOTO?? ¿CUÁNDO?¿CÓMO? ¿DÓNDE?
Uuuufffff, ahora lo entiendo todo! Quiero hacerle muchas preguntas y me revuelvo, entonces me doy cuenta que no puedo hablar porque tengo algo que me cubre buena parte de la cara, también tengo algo dentro de la boca que me obliga a mantenerla abierta sin poder moverla y siento que mi cuerpo está completamente inmóvil tumbado en una cama, ahora entiendo porqué no podía encontrar la salida del hospital.
Mi padre me dice que me calme, que tengo que descansar y que no intente hablar. Eso me frustra mucho. Me dice que tengo que hacer caso a todo lo que me digan los médicos, me siento como una niña pequeña.
Mi enfado se evapora en cuestión de segundos y me invade una sensación de tranquilidad absoluta, ahora ya sé que no me han secuestrado y que estoy en buenas manos, al fin sé lo que ocurre y decido tomármelo con calma, esto tiene pinta de ir para largo y es mejor tener una buena actitud para salir de allí lo antes posible.
Tal es mi estado de alivio, que de nuevo me dejo llevar por el peso de mis párpados contra los que llevo días luchando pero siempre me ganan la batalla.
Nota: los primeros días en el hospital tuve una amnesia retrógrada (no podía recordar los sucesos ocurridos antes del accidente, mis últimos recuerdos eran de principios de junio y tenía una laguna mental desde esa fecha hasta que desperté por primera vez en el hospital).
Durante los hechos ocurridos hasta ahora, yo estaba en un coma inducido que duró 13 días y todos pensaban que no podía ver ni oír nada, cosa que no fue así.
La sensación de haberme recorrido todo el hospital andando era derivada del efecto de los sedantes, lógicamente estaba postrada en la cama.
Buufff mireia, pelos de punta cada vez que te leo.
ResponderEliminarUn besazo enorme....
Gracias. Sigo con la incógnita de saber quién eres! Un abrazo.
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