Estoy nerviosa y a la expectativa, se ha hecho de día hace rato y el doctor de ojos azules no ha venido. Tengo mucha preocupación por la operación pero como casi siempre, nadie dice nada, no puedo imaginar un tubo artificial que me ayude a respirar, ¿habré oído bien?
Tengo una sed horrible desde hace días, mi boca está completamente seca, sigo sin poder tocarme los dientes (no sé si los tengo) y mi lengua es como un cartón. Quizás han venido mientras dormía y no me he enterado, o quizás siguen esperando que yo mejore pero como no siento nada no sé si estoy mejor, igual o peor. El pánico invade mi alma porque no sé lo que van a hacer conmigo y aún así, cedo por enésima vez a la presión de mis párpados.
No sé cuánto tiempo ha pasado, intento abrir los ojos pero me siento débil, apenas tengo fuerza para mantenerme despierta pero hay alguien ahí que me está hablando y quiero saber quién es. Fuerzo los párpados y lucho contra su presión para poder observar a la persona que se asoma a mi rostro. Me doy cuenta que llevo una máscara de oxígeno aún más potente que antes y no me permite gesticular, encima veo doble. Es Ilker, le veo con la misma ropa y me dice animado"hoy tienes una sorpresa, mira quién te ha venido a ver!".
Fijo la vista lo máximo que puedo y a pesar que la veo duplicada consigo ver quién es... es mi amiga Mercè! ¿Qué hace aquí? Pobrecita vaya susto debe llevar en el cuerpo al verme en ese estado! Debo de estar fatal con esos tubos en la boca y esa máscara tan horrenda que me cubre casi toda la cara, y a saber cómo tengo el pelo... Ha sido muy atrevida de venir a verme, teniendo en cuenta que es una persona muy sensible me quedo gratamente sorprendida que haya tenido la valentía de venir a verme así. Tengo muchas ganas de llorar al verla pero me aguanto, sus palabras son realmente tiernas y llenas de amor, no sabe cuánto le agradezco que me hable con esa dulzura, me hace sentir muy querida y me reconforta, me habla con el mismo tono y cariño que mi prima Silvia. Creo que ella también tiene ganas de llorar porque le tiembla un poco la voz pero logra mantenerse, me dice que me quiere mucho, que estoy muy guapa y que me recuperaré porque soy muy fuerte, me lo repite varias veces, me siento como si fuese un bebé en una incubadora. Noto que me mira con mucha atención, no pierde detalle pero no logro mantener la vista mucho tiempo porque me cuesta muchísimo, además la habitación está otra vez llena de humo. Dice que tengo que descansar y su visita es corta. Cuando se va me siento alegre y bendecida por tener personas como ella a mi lado en estos momentos, y pensando en ella me duermo otra vez.
¿Qué me han puesto? Madre mía, llevo una máscara que parece una ventosa! Me obliga a respirar muy profundo, cada vez que inspiro lo tengo que hacer fuerte porque entra mucho aire. Si no lo hago así se despega un trozo de máscara/ventosa de mi cara y el aire sale fuera, entonces viene una enfermera a ajustármela. Espero que sea poco rato pero van pasando las horas y me dejan con eso puesto. Hace mucho ruido y no puedo dormir...
Y así me paso por lo menos dos días y dos noches. No puedo ni ver el reloj y las enfermeras me vigilan constantemente. Esto no hay quien lo aguante. Además siguen viniendo a las tantas de la noche a lavarme y me pongo de mal genio, he visto a un chico joven en una ocasión y he oído a un hombre de unos 50 años en otra, me muero de la vergüenza que me tengan que ver así, que vean mis partes íntimas y me las laven porque me he hecho encima mis necesidades...encima voy sin depilar porque ya han pasado varios días, tierra trágame!...
En la primera vez que oigo al hombre de unos 50 años, éste me dobla la pierna izquierda para darme media vuelta y veo las estrellas, me ha hecho tanto daño que automáticamente se me caen un par de lágrimas por el dolor, debo de tener alguna lesión ahí pero parece que no se han dado cuenta. Quiero gritar para que pare porque me ha hecho mucho daño, pero no puedo...Menos mal que sólo ha sido una vez.
Van pasando los días y cada vez que despierto tengo una máscara de éstas tan fuertes, a veces la cambian por otra un poco más suave pero sigue siendo bastante fuerte.Estoy en una cama que a ratos se va moviendo sola. Caigo en la cuenta que finalmente no me han operado, quizás mis rezos han servido de algo y quiero pensar que están intentando curarme con esas máscaras mortales que no me dejan descansar. Me da la sensación que me han cambiado de habitación y cada vez son más los ratos que estoy despierta por culpa de las máscaras. A veces veo una enfermera de pelo rizado oscuro, con gafas y tez blanca a mi lado que me sujeta y me habla para darme fuerzas, dice que tengo que conseguir respirar bien y me vigila muchísimo. Me molesta un poco su olor corporal y la tengo pegada a mí, me siento incómoda y me entran ganas de estornudar pero no me sale.
Así que decido seguir haciendo caso a mi padre "haz todo lo que te digan los médicos y las enfermeras y te pondrás bien", me pongo muy seria conmigo misma y tomo conciencia que mi objetivo ahora mismo es ganar la batalla a las máscaras de oxígeno. Me concentro en cada respiración, a veces aspiro lo más fuerte que puedo para que entre el máximo posible de oxígeno, quiero ganar esta batalla y voy a hacer todo lo posible por lograrlo.
Nota- Finalmente no me operaron de los pulmones. Efectivamente en la rodilla izquierda también recibí un golpe en el accidente que derivó en un edema óseo y una fractura de arrancamiento tibial, no se dieron cuenta durante el mes que estuve ingresada en Bellvitge y a pesar que les pedí una radiografía, no me vieron nada. Fue después a través de mi mutua de trabajo Fremap y una resonancia magnética donde me vieron la lesión, por la cual ahora mismo estoy en tratamiento.
Difícil no emocionar-se.
ResponderEliminarJo ho recordo tal qual ho has descrit. Ja et vaig dir que no imaginava que ho recordessis.
Gràcies per compartir un tros important de la teva vida.
Gràcies a tu per estar al meu costat quan més ho necessitava.
EliminarHasta hoy no lo he leido recibe toda mi fuerza para seguir relatando,ojalá le sirva a muchas personas un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias Ana!
ResponderEliminarConocerte por un instante fue suficiente para que me cayeras bien.
ResponderEliminarAunque no en directo, si en diferido, he vivido cada instante posterior a tu accidente y aunque no soy de rezar mucho, sí que recé por ti.
Muchísimas gracias, me encantó conocer a tu maravillosa familia y seguro que pronto nos veremos con la venida al mundo de la nueva integrante de vuestra familia. Un fuerte abrazo para ti y para tu esposa.
Eliminar