miércoles, 24 de febrero de 2016

EL TRATO

Esta sed me está matando, aprovecho que se acerca una enfermera e intento hablarle para pedirle agua, ¿no se dan cuenta que llevo días sin beber ni comer? ¡Qué poca humanidad! Pero hoy es mi día de suerte, la enfermera se da cuenta que quiero decir algo y se acerca, levanta la mascarilla unos pocos centímetros de mí y apenas con un hilo de voz digo "aaa", "aa" (no me sale la palabra, ¿será posible?), ella se acerca un poco más a mí  "no te entiendo" y de repente me sale la voz desde lo más profundo de mí haciendo el máximo esfuerzo para que me entienda "aua" ,"AAUUAAA!" Oh sí, ¡¡me ha entendido!! pero dice que no sabe si me puede dar agua y se va a consultarlo con su compañera.

 Al cabo de unos minutos que se me hacen eternos vuelve y me dice que me va a "mojar los labios", saca una especie de pequeño recipiente con jeringuilla de un armario y dice que no lo tengo que tragar, que es sólo para aliviar la sequedad. Aaaah Dios, por fin saciaré un poco mi sed. Se acerca a mí y dirige la punta de la jeringuilla hacia mis labios, yo abro la boca para recibir mi tan ansiada agua y cae un chorrito muy pequeño dentro, consigo tragar algo pero necesito más, mucho más. Le vuelvo a pedir más agua pero dice que no me puede dar más, entonces le suplico pero no hay manera y me doy por vencida, termino con un "Acias, acias" (gracias), siento que le debo la vida. Esto se va a ir repitiendo a lo largo de unos días, a veces consigo el agua, otras no, pero aprovecho cada oportunidad que tengo para pedir, hasta que un día una de las enfermeras echa bronca a las demás diciéndoles que el doctor ha prohibido tajantemente que me den agua, y se me acabó el chollo.


Hace horas que ha amanecido y me despiertan dos enfermeras que no había visto antes. Una de ellas se llama Cristina y se muestra muy cariñosa conmigo, es alta y delgada, con melena larga, lisa y castaña tirando a rojiza, sus ojos son entre verde y gris y va vestida con uniforme azul, me cae bien desde el primer momento y además me recuerda mucho a mi amiga Aïda, es campechana y cercana como ella. Me dice que tiene un plan para que mi familia se ponga contenta cuando me vea y me ofrece un trato:

- Yo te voy a lavar el pelo y a peinar, te haré una coleta bien bonita, te arreglaré la bata, te pondré una máscara de oxígeno muy floja y más pequeña para que puedas hablar con ellos durante un rato y puedan verte mejor y haré que tu cama se convierta en un sillón, así cuando entre tu familia y tu marido se van a alegrar mucho de verte sentada y peinada porque te verán mejor aspecto y podrán irse contentos a casa- ¡Ostras qué bien, me parece estupenda la idea!- Pero... cuando se vayan, tendrás que estar con aquella máscara fuerte otra vez durante algunas horas.- ¡Oh no! ¿Porqué?¡otra vez no!- Dime si aceptas o no, pero si aceptas le harás mucho bien a tu familia que están muy preocupados por ti, se irán a casa mucho mejor y les aliviarás su sufrimiento, ya lo verás qué contentos se ponen cuando te vean.

Acepto, acepto sin pensar porque tiene toda la razón y asiento dándole mi conformidad, entonces ella empieza manos a la obra con la ayuda de su compañera, están todo el rato de cachondeo entre ellas y me hacen reír, me siento cómoda. Cuando terminan de asearme, la cama se empieza a mover convirtiéndose en una especie de sillón, estoy sentada y veo que hay unas flores muy coloridas y alegres envueltas en papel naranja en la habitación "Has visto qué bonitas? No sé quién te las ha mandado pero ya me gustaría a mí que me mandaran un ramo de flores como este" dice Cristina. Siento curiosidad, ¿quién habrá sido?

Cristina me hace una coleta lo mejor que puede, me pone una máscara de oxígeno súper ligera que me alivia muchísimo "Con esto no podrás aguantar mucho pero sí lo suficiente para el rato que te vean". Una vez lista, me dejan sola en la habitación y me convierto en un manojo de nervios, quiero que me vean bien ante todo y estoy deseando que entren ya por la puerta.

Y así es, entran Ilker y mi padre y cuando me ven la expresión de sus caras cambian radicalmente. Es un instante de felicidad que no tiene precio, ver cómo sus caras tristes se transforman dando lugar primero a la sorpresa y luego a la alegría. Se emocionan los dos y yo también "¡Ostras Mireiaaaa! Qué bien estás y qué guapa te han puesto!" dice mi padre "Mira Ilker, ¡le han cambiado la máscara de oxígeno! ¡Pero si esto que lleva ya no es nada! Es muy buena señal". Ilker está intentando no llorar, lleva el mismo polo a rayas y barba de varios días, su sonrisa es infinita "Mi amor, pero qué bien estás y qué guapa!" Se acerca, aparta un poco la máscara y me besa en los labios que tengo resecos como escamas, pero por un instante siento su calor.

Intento hablarles pero no me salen las palabras, no tengo voz y me siento impotente porque necesito preguntarles muchas cosas; ¿Estoy embarazada? ¿Cómo ocurrió el accidente? ¿Fue culpa mía? ¿Porqué no te cambias de ropa amor? ¿Qué me pasa en el brazo y porqué me trastean la barriga cada día? ¿Porqué no me puedo ir ya a casa?...

Me resigno a no poder hablar y dejo que hablen ellos, miran las flores y leen la tarjeta, dicen que es de un tal Saurina, director territorial de Cataluña del banco en el que trabajo ¡qué fuerte! !Es el jefazo y se ha acordado de mí! Agradezco el detalle para mis adentros y me hace sentir importante. 

Al cabo de un rato empiezan a despedirse pero no quiero que se vayan, quiero quedarme así sentada con ellos, no soporto la idea que me pongan otra vez la horrible pero milagrosa máscara aunque siento que me va faltando el aire cada minuto un poquito más. Empiezo a temblar y el miedo se apodera de mí, clavo mi mirada en los ojos de Ilker suplicándole que no se vaya y él nota algo raro. Se va acercando a mí hasta que nuestros ojos están a menos de 10cm de distancia. "¿Estás bien?" asiento, no le quiero preocupar "No sé, te veo asustada. ¿O estás enfadada conmigo por algo?" niego rotundamente girando la cabeza de un lado a otro pero no puedo dejar de mirarle fijamente, estoy muy asustada por lo que me espera ahora.  "Bueno, nos tenemos que ir, pero que sepas que si hay cualquier problema estoy muy cerca de ti, vale? Estaré en el coche y de allí no me voy a mover- señala con el dedo dirección a la ventana-  no tengas miedo, te quiero". Aparta levemente la máscara y de nuevo me besa en los labios. Los dos desaparecen por la puerta y empiezo a llorar sin control, ¡Qué vida tan injusta!



Nota: Ilker estuvo por lo menos 13 días sin ir a casa a dormir, durante esos días sólo fue para darse alguna ducha y cambiarse de ropa arrastrado por mi primo Ismael, que también le obligó a cortarse el pelo y afeitarse para que cuando yo despertara "no me dieran ganas de cerrar los ojos otra vez". No se movió del hospital y dormía en el coche, a veces una recepcionista del hospital le dejaba una pequeña habitación de "comunicar noticias a los familiares" que siempre estaba vacía para que pudiese comer o descansar. Apenas comía e iba picando de la comida que le iban trayendo sus compañeros/as de trabajo en tuppers, que alguna vez le llevaban a comer fuera también o se mantenía a base de bocadillos. Menos mal que eran muy pocos los ratos que estaba solo, siempre había alguien con él; o mi familia, sus compañeros de trabajo, nuestros amigos o mis compañeros de trabajo. A parte de esto también estaba entretenido con el teléfono dado que durante todo el día no paraban de llamarle y mandarle whatsaps. Creo que gracias al apoyo tan grande e inesperado que recibimos de tantas personas evitaron que se volviese loco, aunque yo no me daba cuenta de nada, sólo que no se cambiaba de ropa.

4 comentarios:

  1. Ese fue el primer día que te vi. Descarrillado???? que gracia esa palabra. Cada vez que estudiaba pensaba en ti y en poder decirte que lo había aprobado y eso me daba fuerza para estudiar, ya sabes que me agobio aveces muy rápido y tu siempre me has estado dándome ánimos para estudiar, hasta hemos "estudiado" juntas algunas veces. La verdad que me encanto estar allí contigo, verte y poder decirte unas palabras. Tenia muchas ganas de verte. Un besos SIS "tu hermana chiquita" :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo sé 😉. Ahora ya no estudiamos juntas porque cuando nos juntábamos las últimas veces antes del accidente no hacíamos más que hablar, molestarnos la una a la otra, reírnos y desconcentrarnos por completo. Aún así, creo que no nos está yendo nada mal 😇

      Eliminar
  2. Eres admirable en todos los sentidos, sigue asi tienes mucha fuerza te queremos mucho

    ResponderEliminar