Ya puedo empezar a hablar un poquito, aunque apenas me sale la voz puedo hacerme entender. También he empezado a comer sólido y parece que mi cuerpo acepta bien la comida, aunque con poca cantidad ya me siento llena. Todo el mundo me dice que tengo que comer y eso no es problema para mí porque en ningún momento he perdido el hambre. Mi doctor del aparato digestivo (Dr Madrazo) se queda maravillado de que la comida me siente bien y no la vomite. A este doctor no le había visto antes pero me encanta, es joven, lleva el pelo un poco largo castaño y con gafas. Cuando viene a hablarme no sé cómo lo hace pero me inyecta energía positiva, es alegre, cariñoso y me hace bromas con la Nutella, cuando las enfermeras le dijeron que fue el primer alimento que comí no se lo podía creer y se partía de la risa.
Apenas me ponen ya la máscara fuerte y a diario pasa algún fisioterapeuta que me hace hacer ejercicios para respirar mejor. A veces me pongo nerviosa cuando quiero hablar y respiro fatal, entonces me tienen que subir el oxígeno. Tengo un aparato en el brazo que me mide la tensión cada ciertas horas de manera automática y siempre me despierta por las noches. Entre este aparato, la cama que se va moviendo (y hace ruido cuando se mueve), los enfermeros que pasan a hacerme la higiene a las 12 de la noche (sí, hay chicos más jóvenes que yo que me lavan mis partes íntimas y lo paso fatal) o las radiografías a las 2 de la mañana, dormir es complicado teniendo en cuenta que a las 6 ya me despiertan.
He preguntado por el accidente y me han dicho que sucedió sobre las 8 de la mañana cuando me iba a trabajar en ciclomotor como cada día, en una curva cerrada en la que también hay cambio de rasante (en la que se ha matado mucha gente) justo antes de entrar en Sitges, un vehículo que venía por el sentido contrario no tomó bien la curva e invadió mi carril chocándome frontalmente. No hubo más heridos y el chico que me atropelló iba bebido... Me dijeron que yo misma tumbada en el suelo di el número de teléfono de mi marido y entonces logré recordar ese momento... Se lo estaba dando a un policía (no recuerdo si era chico o chica), lo dije casi cantando con la voz débil, me dolía mucho el brazo izquierdo y lloriqueaba sin fuerza "por favor, que alguien me ayude, me duele, me duelee!" no podía ver las caras de nadie, sólo podía ver el asfalto y pensaba que nadie me escuchaba y que me iba a morir allí mismo. Lo recuerdo como si fuese un sueño. Después me trasladaron al hospital de Bellvitge en helicóptero (de eso ya no me acuerdo aunque me dijeron que estuve consciente en todo momento hasta que me sedaron una vez subida al helicóptero). Mi padre dice que los médicos le dijeron que hubo tres factores que me salvaron la vida:
1- Que no era bebedora ni fumadora, ya que perdí tanta sangre que en caso de haber sido bebedora o fumadora, no habría llegado viva al hospital.
2- Que el helicóptero estaba disponible para venir a buscarme.
3- Que cuando llegué al hospital, los médicos ya me estaban esperando en quirófano.
Fue duro empezar a saber detalles, pero necesito conocer la verdad. Sé que a ellos les resulta difícil hablarme del accidente.
Desde que desperté del coma inducido que duró once días, a Ilker se le ocurrió la genial idea de darme un masaje en las piernas y en los pies antes de irse por las noches, y creo que no es consciente del bien que me hace... Recuerdo que la primera noche él y mi padre estaban sentados a los pies de la cama e Ilker le dijo a mi padre que me iba a dar un masaje en las piernas. Mi padre no puso muy buena cara, no estaba convencido de que fuese una buena idea pero Ilker siguió con su propósito haciendo caso omiso y diciéndole a mi padre que en Turquía cuando los familiares van al hospital a ver un enfermo es algo típico que se suele hacer para aliviarle, y efectivamente tenía toda la razón. Esa primera vez yo aún no podía hablar, Ilker empezó despacio aplicándome una crema hidratante con mucho cuidado y yo creí tocar el cielo, después de todo lo ocurrido era un gran alivio recibir ese reconfortante contacto físico, la primera vez lloré de la emoción pero creo que no se dio cuenta. Yo miraba a mi padre por el rabillo del ojo y me percaté de su incomodidad, él no sabía dónde mirar y a veces miraba al techo. Quizás pensaba que era un momento demasiado íntimo. Los siguientes días casi siempre me lo hacía cuando nos quedábamos solos y me preguntaba "¿Quieres más?" y yo siempre decía que sí. Adoro sentir ese contacto, es nuestro momento íntimo del día y no quiero que termine nunca.
Estamos ya a 2 de setiembre, han pasado 15 días del accidente e Ilker dice que mañana llega su madre de Turquía. Está contento pero yo me pregunto "¿Qué va a hacer aquí? Estará todo el día en casa aburrida porque además no entiende nuestro idioma.. ¿Cómo lo hará? ¿Cómo hará Ilker para estar pendiente de las dos?". Por otra parte me alivia porque así Ilker se verá obligado a dormir en casa para no dejar a su madre sola, seguro que ella le obligará a comer y cogerá las riendas de la casa. Tengo muchísimas ganas de verla, ella siempre ha sido buena conmigo y desde el primer momento me aceptó como una hija más. Cuando vamos a visitar a la familia de Ilker en Turquía ella siempre cocina platos que nos gustan, nos da lo mejor que tiene en casa, incluso la mejor habitación para que estemos cómodos. Con su familia, conocí el verdadero valor de la hospitalidad, la generosidad y la importancia de una familia unida a pesar de todos los problemas que pueda haber. Verdaderamente la siento como una auténtica madre, aunque ahora hará unos tres años que no la veo.
Así que después del masaje, Ilker se despide para irse a dormir al coche, con un poco de suerte ésta será la última noche que pasará allí. Mañana me traerá el Ipad y el móvil, no quiero pensar la cantidad de mensajes y llamadas que se habrán acumulado en estos 15 días y siento la necesidad de comunicarme con el exterior a pesar de mi visión borrosa. Hace poco entre él y mi padre me pusieron una televisión plasma en la habitación con el visto bueno de mis dulces e indulgentes enfermeras Cristina y Margarita. Intento verla un poco pero al rato mi visión se vuelve borrosa y no puedo seguir. Por la noche vienen a pincharme en la barriga un medicamento para que la sangre circule bien ya que todavía no me puedo mover. No siento el pinchazo y me parece extraño, pero al cabo de unos segundos siento un picor doloroso que se va extendiendo durante unos 20 minutos, y después de tomar un vaso de leche calentito (antes de dormir, por las noches tienen el detalle de ofrecerte un zumo, un poco de leche, un yogur o una infusión), me quedo dormida pensando en las ganas que tengo de volver a ver las flores de mi jardín, de jugar y dormir con mis perros o de ir a pasar un fin de semana en Can Vila (una casa rural situada en la Garrotxa) para echarnos unas risas con Gloria, Koldo y sus perritos y estar en contacto con la naturaleza.
Estas visiones me dan fuerza para seguir luchando, por todos los buenos momentos que me quedan por vivir, por mi marido y por mi familia.
Bienvenid@s! Soy Mireia, tengo 32 años y en este blog personal voy a ir relatando mi experiencia de vida a raíz de un accidente de moto que sufrí el 18-08-2014. Mi intención es compartir mis vivencias con todo aquél/la al que le pueda ayudar o simplemente le pique la curiosidad, y también para ir liberando el dolor y el sufrimiento que todo este tiempo ha formado parte de mí, pero que a la vez me han enseñado el valor de la vida. Espero vuestros comentarios! Salud para tod@s!
lunes, 28 de marzo de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
ALGÚN DÍA NOS REIREMOS DE ESTO
Entra un sol radiante en la habitación que ilumina perfectamente toda la estancia. Cristina y Margarita entran dicharacheras para hacerme la higiene, han quitado las sábanas y me han desnudado, y mientras una me va tirando cubos de agua caliente por todo el cuerpo, la otra me va enjabonando con una esponja de arriba a abajo y con un jabón que no huele. A continuación me vuelven a echar agua para quitarme el jabón y me secan con delicadeza, terminan el proceso poniéndome aceite en la espalda, en las nalgas y en las piernas, dicen que es para evitar llagas. Me lavan el pelo entre las dos, Cristina intenta encontrar una crema suavizante para mi pelo porque dice que el champú que hay de hospital me lo va a dejar como un estropajo. Entonces se da cuenta que en una estantería hay un champú y un suavizante que alguien me habrá traído y me los aplica con toda la paciencia del mundo, hace comentarios muy bonitos sobre mi melena. Después me la secan y me hacen una coleta bien sujeta.
Dicen que volveremos a hacer lo mismo, ahora cuando entre mi marido llevaré puesta la máscara pequeña y así se irá contento, y cuando se vaya me pondrán la fuerte. Yo acepto el trato, quiero que me vea bien y no se preocupe tanto. Cuando han terminado veo que están las dos sacando algo de mi barriga y se la miran con detenimiento, ¿Qué estarán mirando? Oigo una de ellas decir que las grapas se pueden ir quitando poco a poco. ¿¿GRAPAS??¿¿QUÉ GRAPAS?? Inmediatamente me vienen a la cabeza imágenes de estos días atrás, recuerdo que más de una vez he visto las enfermeras mirar y tocar la barriga, eso quiere decir que tengo una herida importante allí...Oh no...No quiero pensar, seguro que me la curarán y cuando salga de aquí estará todo bien, me niego a mirar.
Después se ponen a hacer algo con mi brazo izquierdo, parece que les cuesta bastante pero yo no siento nada, sólo al final noto cómo me lo están envolviendo fuertemente y se van ayudando entre ellas. Imagino que me habrán cambiado el vendaje porque no veo nada, me da miedo lo que me pueda encontrar, cuando esté todo más curado entonces miraré.
Ya no siento vergüenza con ellas porque me tratan con mucho amor y naturalidad, nunca hubiese pensado que podría llegar a sentirme así de mimada en un hospital, las adoro y el rato que están conmigo siempre es agradable. Sin embargo por las tardes viene una enfermera algo mayor, es ruda y de carácter seco, y cada vez que se acerca a mí me pone muy nerviosa porque se hace un lío con los cables que están conectados a mí y los desenreda de una manera tosca y algo agresiva, me da miedo que me desconecte algo de un tirón. La vi ayer por la tarde por primera vez y me obligó a comerme la compota de manzana, me iba dando cucharadas en la boca pero demasiado rápido, me agobia esta mujer y no me siento bien cuando está en la habitación. Ayer me despertó de mi siesta diciendo que ya estaba bien de tanto dormir (había dormido dos horas) y me puse de mala leche, porque si estoy despierta y no hay nadie me aburro mucho y pienso demasiado, las horas no pasan.
Mueven la cama y me quedo en una posición sentada, me colocan una almohada bajo el brazo derecho para que me pueda apoyar y me hacen bromas sobre Ilker "Uuuyyyy... ya verás cuando te vea lo guapa que te hemos dejado", "Anda que le tienes enamorado, eh? Está aquí todo el día, no se despega de ti.", "Vaya marido que tienes, muchas quisieran...".
Ilker entra en la habitación y su expresión es muy alegre, me aparta la máscara para darme un beso en los labios y me dice que estoy guapísima, sin embargo él parece más delgado y cansado, no puedo imaginar lo que estará pasando. Le conozco y seguro que no come ni descansa bien, además siempre me repite que aunque no pueda estar conmigo en la habitación porque el horario de visitas es limitado, siempre está cerca de mi "o estoy en el coche, fumando en la calle o en la sala de espera, piensa que siempre estoy a tu lado, no me alejo de ti". Y sé que dice la verdad. Me cuenta que hay muchísima gente a nuestro lado, que nunca le dejan solo y que no tiene tiempo de aburrirse porque está todo el día atendiendo al teléfono sin parar porque la gente no para de llamar y de mandar mensajes. Todos los días me va informando de las personas que vienen a vernos o llaman, me siento agradecida por este apoyo y me gustaría mandar un mensaje por Facebook para comunicar a la gente lo que me ha pasado y dar las gracias, ya que no puedo hablar con nadie.
Cristina tiene una fabulosa idea, nos da hojas de papel en blanco y un rotulador para que yo pueda escribir y comunicarme con Ilker, ¡genial! Tengo tantas cosas que preguntarle y decirle que no sé por dónde empezar. Tampoco sé si podré escribir bien porque aún tengo la visión borrosa, pero voy a intentarlo.
Me cuesta horrores escribir, apenas puedo enfocar la vista. "TU QUE TAL" me dice que él está bien. "CASA", dice que la casa está bien pero que él no está allí porque no se mueve del hospital, me da miedo que nos entren a robar o se metan okupas porque últimamente están ocupando muchas casas de nuestro barrio.
Hago un gesto con la mano por encima de mi barriga simulando una barriga de embarazada, Ilker no entiende y le pongo "ESTOY EMBARAZADA" y niega rotundamente "No". Qué raro, y porqué yo pensaba que sí? Aunque a decir verdad, siento un gran alivio, pero no me cuadra la nota que vi que entregaba una policía en el accidente en la que ponía que estoy embarazada, quizás lo habré soñado.
"HE PENS MUCHO EN MI MADRE" "PORQUE CUAN ELLA ESTUVO ME PORTÉ MAL" (me refiero a que me porté mal cuando estuvo ingresada en el hospital por el cáncer que sufrió). Él se queda extrañado y no dice nada, se limita a encogerse de hombros. "MOVIL", dice que esta noche me lo traerá. Escribo cosas que no entiende y prefiero cambiar de tema. "UNA VEZ DE PEQUEÑA 1 MUJER" Ilker no entiende lo que le quiero decir y me doy cuenta que la historia que le quiero contar es demasiado larga y no la voy a poder escribir entera. Le quiero explicar que una vez cuando era pequeña (pre-adolescente) una amiga de mi madre en una de sus visitas a nuestra casa me leyó la mano y me dijo que a la mitad de mi vida iba a tener un accidente o una enfermedad muy grave, iba a estar entre la vida y la muerte, pero que saldría adelante y llegaría a muy viejita, que tendría la vida muy larga. De momento parece que acertó en la primera parte. "QUE A LA MITAD DE MI VIDA HE VUELTO" Ilker asiente con ojos vidriosos. "ALLAH ES" y antes de terminar la frase, él asiente de nuevo y me coge de la mano, me ha entendido a la perfección y sigue mirándome algo emocionado, no hace falta que la termine, quiero decir que Dios es grande y es la primera vez en mi vida que digo algo así, lo escribo profundamente convencida porque "HE REZA" (he rezado) y mis rezos han sido atendidos. "CREO QUE HOY ESCRIBIRÉ 1 MENSAJE A TODOS" cuando me traiga el teléfono lo escribiré en Facebook. "ESTÁS MUY GUAPO" "Tú también", me contesta. "HE PASADO MUCHAS HORAS CADA DÍA, CANSANCIO DE TODO", "HOY LUEGO A OTRA MAQUINA" "ESTOY PREPAR" (estoy preparada para lo que me echen, con tal de salir de allí lo antes posible)"MI MAMORSITO TE QUIERO" y así, termino de escribir completamente agotada del esfuerzo y de forzar la vista.
Ilker dice que va a guardar estos papeles de recuerdo y que algún día los miraremos para recordar y reírnos. Me besa otra vez y se va para volver en unas horas, cuando le dejen entrar de nuevo. Cada vez que sale por la puerta se me cae el mundo encima, quisiera que no tuviera que irse de mi lado, pero también quiero que descanse y se cuide, no quiero que lo pase mal ni que se aburra de estar conmigo. Menos mal que también viene mi padre todos los días, con él tengo una sensación parecida. Cuando me despiertan las enfermeras a las seis de la mañana, ya estoy impaciente por verles entrar por la puerta, y a Carmen también. Qué suerte tengo de tenerles a mi lado.
Nota: Nunca estuve embarazada, lo que ocurrió fue que en el accidente tuve una hemorragia interna en la zona de la barriga muy grave y se hinchó, y en un primer momento los servicios sanitarios y la policía no se percataron y pensaron y comentaron entre ellos que posiblemente estaba embarazada. Lo escuché y se me quedó grabado en el subconsciente, y debí tener algún sueño muy real en el hospital en el que veía la nota y pensé que esa nota existió en la realidad cuando desperté.
Dicen que volveremos a hacer lo mismo, ahora cuando entre mi marido llevaré puesta la máscara pequeña y así se irá contento, y cuando se vaya me pondrán la fuerte. Yo acepto el trato, quiero que me vea bien y no se preocupe tanto. Cuando han terminado veo que están las dos sacando algo de mi barriga y se la miran con detenimiento, ¿Qué estarán mirando? Oigo una de ellas decir que las grapas se pueden ir quitando poco a poco. ¿¿GRAPAS??¿¿QUÉ GRAPAS?? Inmediatamente me vienen a la cabeza imágenes de estos días atrás, recuerdo que más de una vez he visto las enfermeras mirar y tocar la barriga, eso quiere decir que tengo una herida importante allí...Oh no...No quiero pensar, seguro que me la curarán y cuando salga de aquí estará todo bien, me niego a mirar.
Después se ponen a hacer algo con mi brazo izquierdo, parece que les cuesta bastante pero yo no siento nada, sólo al final noto cómo me lo están envolviendo fuertemente y se van ayudando entre ellas. Imagino que me habrán cambiado el vendaje porque no veo nada, me da miedo lo que me pueda encontrar, cuando esté todo más curado entonces miraré.
Ya no siento vergüenza con ellas porque me tratan con mucho amor y naturalidad, nunca hubiese pensado que podría llegar a sentirme así de mimada en un hospital, las adoro y el rato que están conmigo siempre es agradable. Sin embargo por las tardes viene una enfermera algo mayor, es ruda y de carácter seco, y cada vez que se acerca a mí me pone muy nerviosa porque se hace un lío con los cables que están conectados a mí y los desenreda de una manera tosca y algo agresiva, me da miedo que me desconecte algo de un tirón. La vi ayer por la tarde por primera vez y me obligó a comerme la compota de manzana, me iba dando cucharadas en la boca pero demasiado rápido, me agobia esta mujer y no me siento bien cuando está en la habitación. Ayer me despertó de mi siesta diciendo que ya estaba bien de tanto dormir (había dormido dos horas) y me puse de mala leche, porque si estoy despierta y no hay nadie me aburro mucho y pienso demasiado, las horas no pasan.
Mueven la cama y me quedo en una posición sentada, me colocan una almohada bajo el brazo derecho para que me pueda apoyar y me hacen bromas sobre Ilker "Uuuyyyy... ya verás cuando te vea lo guapa que te hemos dejado", "Anda que le tienes enamorado, eh? Está aquí todo el día, no se despega de ti.", "Vaya marido que tienes, muchas quisieran...".
Ilker entra en la habitación y su expresión es muy alegre, me aparta la máscara para darme un beso en los labios y me dice que estoy guapísima, sin embargo él parece más delgado y cansado, no puedo imaginar lo que estará pasando. Le conozco y seguro que no come ni descansa bien, además siempre me repite que aunque no pueda estar conmigo en la habitación porque el horario de visitas es limitado, siempre está cerca de mi "o estoy en el coche, fumando en la calle o en la sala de espera, piensa que siempre estoy a tu lado, no me alejo de ti". Y sé que dice la verdad. Me cuenta que hay muchísima gente a nuestro lado, que nunca le dejan solo y que no tiene tiempo de aburrirse porque está todo el día atendiendo al teléfono sin parar porque la gente no para de llamar y de mandar mensajes. Todos los días me va informando de las personas que vienen a vernos o llaman, me siento agradecida por este apoyo y me gustaría mandar un mensaje por Facebook para comunicar a la gente lo que me ha pasado y dar las gracias, ya que no puedo hablar con nadie.
Cristina tiene una fabulosa idea, nos da hojas de papel en blanco y un rotulador para que yo pueda escribir y comunicarme con Ilker, ¡genial! Tengo tantas cosas que preguntarle y decirle que no sé por dónde empezar. Tampoco sé si podré escribir bien porque aún tengo la visión borrosa, pero voy a intentarlo.
Me cuesta horrores escribir, apenas puedo enfocar la vista. "TU QUE TAL" me dice que él está bien. "CASA", dice que la casa está bien pero que él no está allí porque no se mueve del hospital, me da miedo que nos entren a robar o se metan okupas porque últimamente están ocupando muchas casas de nuestro barrio.
Hago un gesto con la mano por encima de mi barriga simulando una barriga de embarazada, Ilker no entiende y le pongo "ESTOY EMBARAZADA" y niega rotundamente "No". Qué raro, y porqué yo pensaba que sí? Aunque a decir verdad, siento un gran alivio, pero no me cuadra la nota que vi que entregaba una policía en el accidente en la que ponía que estoy embarazada, quizás lo habré soñado.
"HE PENS MUCHO EN MI MADRE" "PORQUE CUAN ELLA ESTUVO ME PORTÉ MAL" (me refiero a que me porté mal cuando estuvo ingresada en el hospital por el cáncer que sufrió). Él se queda extrañado y no dice nada, se limita a encogerse de hombros. "MOVIL", dice que esta noche me lo traerá. Escribo cosas que no entiende y prefiero cambiar de tema. "UNA VEZ DE PEQUEÑA 1 MUJER" Ilker no entiende lo que le quiero decir y me doy cuenta que la historia que le quiero contar es demasiado larga y no la voy a poder escribir entera. Le quiero explicar que una vez cuando era pequeña (pre-adolescente) una amiga de mi madre en una de sus visitas a nuestra casa me leyó la mano y me dijo que a la mitad de mi vida iba a tener un accidente o una enfermedad muy grave, iba a estar entre la vida y la muerte, pero que saldría adelante y llegaría a muy viejita, que tendría la vida muy larga. De momento parece que acertó en la primera parte. "QUE A LA MITAD DE MI VIDA HE VUELTO" Ilker asiente con ojos vidriosos. "ALLAH ES" y antes de terminar la frase, él asiente de nuevo y me coge de la mano, me ha entendido a la perfección y sigue mirándome algo emocionado, no hace falta que la termine, quiero decir que Dios es grande y es la primera vez en mi vida que digo algo así, lo escribo profundamente convencida porque "HE REZA" (he rezado) y mis rezos han sido atendidos. "CREO QUE HOY ESCRIBIRÉ 1 MENSAJE A TODOS" cuando me traiga el teléfono lo escribiré en Facebook. "ESTÁS MUY GUAPO" "Tú también", me contesta. "HE PASADO MUCHAS HORAS CADA DÍA, CANSANCIO DE TODO", "HOY LUEGO A OTRA MAQUINA" "ESTOY PREPAR" (estoy preparada para lo que me echen, con tal de salir de allí lo antes posible)"MI MAMORSITO TE QUIERO" y así, termino de escribir completamente agotada del esfuerzo y de forzar la vista.
Ilker dice que va a guardar estos papeles de recuerdo y que algún día los miraremos para recordar y reírnos. Me besa otra vez y se va para volver en unas horas, cuando le dejen entrar de nuevo. Cada vez que sale por la puerta se me cae el mundo encima, quisiera que no tuviera que irse de mi lado, pero también quiero que descanse y se cuide, no quiero que lo pase mal ni que se aburra de estar conmigo. Menos mal que también viene mi padre todos los días, con él tengo una sensación parecida. Cuando me despiertan las enfermeras a las seis de la mañana, ya estoy impaciente por verles entrar por la puerta, y a Carmen también. Qué suerte tengo de tenerles a mi lado.
Nota: Nunca estuve embarazada, lo que ocurrió fue que en el accidente tuve una hemorragia interna en la zona de la barriga muy grave y se hinchó, y en un primer momento los servicios sanitarios y la policía no se percataron y pensaron y comentaron entre ellos que posiblemente estaba embarazada. Lo escuché y se me quedó grabado en el subconsciente, y debí tener algún sueño muy real en el hospital en el que veía la nota y pensé que esa nota existió en la realidad cuando desperté.
lunes, 7 de marzo de 2016
ISMAEL, LA NUTELLA Y YO
Abro los ojos no sin esfuerzo, me da la sensación que me han cambiado de habitación. Llevo una máscara de oxígeno más suave. Giro la cabeza a la derecha y a través de la ventana grande cuadrada veo un día soleado y observo un montón de coches de juguete tamaño miniatura teledirigidos por unas cuantas personas que hay alrededor, hay mucho bullicio y me sorprende tener estas vistas de la calle, ver los mini-coches circulando y creando atascos en la calzada con los mini-semáforos, me gustaría estar allí para ver de cerca el espectáculo, pues siempre me han gustado las miniaturas.
Veo que Ilker está a mi lado pendiente de mí "Buenos días amor, ¿qué tal?" asiento con la cabeza para contestarle que estoy bien. Giro la cabeza hacia el otro lado y a través de la puerta entreabierta veo que se ha convocado una junta de vecinos de todo el edificio, y después de tratar los puntos del día se ponen a jugar al bingo. Hay mucha gente y tienen pinta de tener dinero, al menos unas 100 personas, caray, ¡qué bien se lo pasan algunos! Y yo aquí muerta de aburrimiento. Entra una señora mayor a la habitación a la que le ha tocado un jamón del bueno en el sorteo para preguntar si puede ir al baño, y un señor con gafas le dice que sí mientras le sujeta el jamón. El señor se jacta de que a él le ha tocado un fin de semana en un hotel rural, ¡vaya suerte! Ahora me iría yo volando a la montaña... No puedo evitar quedarme dormida otra vez mientras pienso en esa escapada rural...
Me despierto de golpe, Ilker sigue a mi lado y entra una enfermera nueva; se llama Margarita y también lleva uniforme azul, es de baja estatura, de tez blanca, pelo negro y liso, lo lleva recogido con flequillo, es muy delgada y su sonrisa es radiante, tiene la voz un poco ronca y se nos presenta con mucha alegría, dice que a partir de ahora será mi enfermera de las mañanas. Ilker la saluda con efusividad y me dice que mi primo Ismael está a punto de llegar. De mientras, Margarita dice que tiene una noticia para mí y es que hoy por primera vez...¡me dará agua para beber! Oh sí, por favor, que me la traiga urgentemente, ¡quiero quitarme esta asquerosa sequedad de mi boca!
Trae un vaso blanco de plástico con agua hasta la mitad, y una pajita para que vaya bebiendo a pequeños sorbos, dice que tengo que beber muy despacio. Me incorpora en la cama y quedo en una posición semi-sentada, me aparta la máscara de oxígeno y me acerca la pajita. ¡Allá que voy! Ooooh, ¡por fin! Siento el agua entrar a mi boca, le doy un fuerte sorbo para que entre el máximo posible de agua y Margarita me aparta el vaso "Así no, más despacio". Le hago caso y voy dando pequeños sorbos, hasta que me la termino en unos minutos. Qué alivio, mi boca por fin se refresca aunque mis labios siguen súper resecos, espero que poco a poco irán volviendo a la normalidad. Margarita dice que tenemos que esperar un rato para comprobar que no me siente mal, y si en un par de horas sigo bien, me dará más agua y seguidamente se va. Me duermo otro ratito, bastante aliviada al fin...
Al cabo de un rato, Ismael entra por la puerta con una sonrisa y lleva un paquete en la mano, es la primera vez que me ve despierta y dice que es un regalo para mí que me ha traído de Andorra. Ilker le ayuda a terminar de ponerse la bata verde y me río de nuevo, me parece cómico verle tan grandote intentando entrar en una bata más bien pequeña y luego atársela mientras oigo el ruido de algún jirón en la tela, el pobre apenas puede moverse para no destrozarla, parece un árbol de Navidad. Le veo muy contento y haciendo bromas como siempre, me entrega el regalo y... resulta que es una caja que contiene un bote grande de Nutella y una taza a juego de la misma marca, ¡¡oh!! ¡¡Me encanta!! Lo que daría yo ahora por meter una cuchara en el bote y empezar a degustarla! Llevo tantos días sin comer ni beber... Maldita sea, tendrá que esperar, !pero es que no puedo más! Ismael dice que me quería traer algo de Andorra y no sabía qué comprarme, pero cuando vio la caja no se lo pensó dos veces. No pensaba yo que me conocía tan bien. Me ve tan contenta que me hace una foto con la caja, qué gran acierto ha tenido, quisiera decirle lo agradecida que estoy por el detalle pero aún no me sale la voz.
Ilker se ha ido para que pueda entrar mi padre (sólo pueden estar dos personas a la vez). Está hablando con Ismael, que siempre sabe cómo quitar hierro a los asuntos peliagudos, cuándo hacer una broma y reírse de uno mismo, Margarita entra de nuevo en la habitación y esta vez usamos la taza nueva para llenarla de agua, sé con seguridad que a partir de hoy va a ser mi taza favorita. Para mi gran sorpresa, dice que hoy empezaré también a probar la comida. Jolines, ¡si al final a mí también me ha tocado hoy el bingo! Me da a elegir:
- Hoy empezarás a probar sólido ya que el agua la has tolerado bien. Tengo una compota de manzana muy rica de frutas, está fresquita y seguro que te va a sentar muy bien, va fenomenal para ser el primer día que pruebas la comida y es ligera. Pero si quieres, puedes elegir entre la compota o la Nutella que te ha traído tu primo - se me abren los ojos como platos, ¡no puedo creerlo!- Yo te recomiendo la compota, pero puedes elegir- Nutella, ¡Nutella por Dios! Mis oídos no pueden creer lo que están oyendo. Me pone las dos cosas delante y señalo el bote de Nutella, ¡que le den a la compota! Lo tengo clarísimo...
Margarita abre el bote y esos instantes se me hacen eternos. Coge una cucharita de plástico blanco y la introduce con suavidad en el bote para coger una pizca de Nutella. Me aparta la máscara otra vez e introduce la cucharita en mi boca... Ooooh sí, cierro los ojos y me muero de placer al saborear esa pequeña muestra de mi droga favorita, siento que por un instante estoy en el cielo... No puedo creer que el primer alimento que tomo después de tantos días sin comer sea mi favorito. ¡Qué bien me cae Margarita! Se termina rápido el sabor y abro los ojos, ¡quiero más! Y sí, Margarita es indulgente conmigo y me da otra cucharadita. Mi padre e Ismael están boquiabiertos al ver la expresión de placer que se refleja en mi rostro, mi primo está que no se lo cree, me ha hecho otra foto justo cuando estaba tomando la primera cucharadita, creo que están los dos casi llorando de la emoción. Está un rato más con nosotros y creo que me quedo dormida antes de que se vaya.
Hoy ha sido un gran día, si me han dejado beber y comer es porque estoy avanzando, ya queda menos para salir de aquí.
Nota: Tanto los mini-coches como la junta de vecinos y el bingo fueron alucinaciones que tuve de la medicación que me administraban. Tampoco me habían cambiado de habitación pero yo la veía diferente. Mi primo Ismael vino al hospital todos los días, el día del accidente se encontraba en la montaña (La Molina) con su madre, hermano y
sobrinas porque habían ido de cámping. Él tenía que volver a Andalucía donde vive con su mujer, pero retrasó su vuelta varios días hasta que me vio despierta y me dio el regalo. Fue un apoyo muy importante para Ilker y para mi familia.
Ismael, t'envio un petó ben fort per quan llegeixis això. T'estimo molt.
lunes, 29 de febrero de 2016
VISITAS E INCOMODIDADES
No sé qué tengo pero me duele el brazo izquierdo, y mucho. Siento que lo llevo vendado por completo y este vendaje ejercita una presión muy fuerte, pero especialmente en la mano que la siento totalmente comprimida. Como no me puedo mover me es imposible ver el vendaje, pero por lo menos ya puedo girar bien la cabeza de un lado a otro o asentir desde que esta mañana me han quitado el tubo de la boca.
Lloro, surge de mí un sentimiento de impotencia por verme en esta situación, ahora estoy despierta de verdad y soy consciente de dónde estoy y de que me he salvado de una operación muy arriesgada que tampoco tenía garantía de éxito al 100%. Necesito levantarme de la cama e ir al baño a hacer mis necesidades pero me es imposible. Me revuelvo en la cama, quiero salir de aquí para irme a casa porque ya no aguanto más.
Noto que alguien me está cogiendo la mano derecha, giro mi cabeza y...¡sorpresa! !Es mi tío Jordi! (hermano de mi padre) ¿Cuánto tiempo hará que no le veo? !Por lo menos dos años como mínimo! Me está hablando y cuando le miro veo que se emociona y empieza a llorar. La verdad es que a pesar que se va haciendo mayor sigue igual de guapo que siempre; alto, fuertote, con su pelo oscuro y su mirada penetrante. Pero tengo un problema bastante incómodo para mí, y es que necesito defecar urgentemente. No sé qué me pasa pero empiezo a sudar y sudar, estoy deseando que se vaya porque me da una vergüenza inmensa hacerlo delante suyo aunque él no vea nada porque estoy tapada pero seguro que el olor me va a delatar. ¿Qué voy a hacer? Me dice que soy una "tía fuerte" y una campeona, aunque no puede frenar su emoción dice que está muy contento de verme y que saldré adelante. Yo ya no sé qué hacer y me desespero, noto que vienen gases anticipando la tragedia y el sudor no cesa. Miro a mi alrededor hasta lo que me permite ver mi postura y veo que tengo una colcha de color naranja butano que me cubre hasta el cuello, pienso que no se va a notar porque es gruesa e inmediatamente y en contra de mi voluntad, empieza el festival.
Justo en ese momento veo a Carmen (la pareja de mi padre) entrando en la habitación, ¡uf menos mal que ha llegado! No la he visto desde el accidente e inmediatamente me pongo a llorar cuando la veo, quiero que me explique lo que me ha pasado en el brazo y porqué me duele tanto, quiero que le diga a mi tío que salga de la habitación porque me estoy muriendo de la vergüenza y el pudor pero sobretodo quiero decirle que estoy sedienta y tengo la boca tan seca que no puedo ni mover la lengua de lo acartonada que está. Me tranquiliza muchísimo verla, me da seguridad y confianza. Se pone en el sitio donde está mi tío y él se coloca detrás de ella. Me coge de la mano y me dice que no me preocupe, que todo irá bien y que saldremos de ésta, lo repite varias veces y mi tío finalmente se va. Entonces dejo que termine el festival respirando lo mejor que puedo y sudando horrores, no me da vergüenza hacerlo delante de Carmen. Cuando termino me calmo e intento hablar para pedir agua pero no se me entiende nada. Carmen me levanta levemente la mascarilla de oxígeno pero en vez de decir "agua" digo "aaa" y no entiende nada. Lo dejo por imposible. Me dice que han venido mis vecinas a verme y que ahora entrarán.
Entonces Carmen se va y entran ellas, también me sorprende verlas aquí, lejos de nuestro pueblo (a unos 45 Km) seguro que les ha costado llegar al hospital. La madre se llama Ani y tiene 52 años y su hija se llama Ana y tiene 16. Para mí ya son como de la familia, salimos todos los días juntas a pasear los perros cuando cae la noche y nos contamos nuestras vidas y cómo nos ha ido el día. Incluso tenemos una zona que le llamamos "el confesionario" que está situada al lado de unos contenedores de basura que hay en un descampado (vaya sitio!), pero como es una zona oscura y sin ruido allí damos rienda suelta cuando tenemos días en los que necesitamos despotricar sobre las injusticias de la vida o sobre alguien con quien nos hemos enfadado, nos desahogamos y después volvemos cada una a nuestra casa. Me alegro mucho de verlas, ellas también me inspiran mucha confianza y Ana es como mi hermana pequeña. Siento una gran impotencia y frustración por no poder hablar con ellas y rezo para que no huelan lo que hay debajo de la colcha. Ana dice que está estudiando para aprobar los exámenes de la ESO de recuperación que tiene en setiembre, que por mí lo va a hacer (siempre la machaco para que no deje de estudiar y últimamente había descarrilado con algunas asignaturas, siempre intento animarla para que no se venga abajo y siga esforzándose). Al cabo de unos minutos se van. He visto a mucha gente hoy pero todas las visitas han sido breves. Dadas mis circunstancias, lo agradezco.
A pesar de todo, me siento afortunada de tener a estas personas a mi lado, de que vengan a visitarme aunque no les pueda decir nada. Por mí, pero sobretodo por ellos voy a luchar al máximo que me permita el cuerpo y la mente para recuperarme, no quiero ver a nadie sufriendo por mí ni tampoco quiero ser una carga para nadie. Decido no obsesionarme con el brazo, cuando llegue el momento ya me enteraré de lo que ha pasado. Ahora sólo necesito que me limpien y dormir...
Nota: La colcha de color naranja fue fruto del efecto de la medicación, en realidad estaba tapada con las típicas sábanas blancas de hospital. Era mi primer día despierta después del coma inducido y por lo tanto el primer día que hacía mis necesidades dándome cuenta. La verdad es que pasé un mal rato...
miércoles, 24 de febrero de 2016
EL TRATO
Esta sed me está matando, aprovecho que se acerca una enfermera e intento hablarle para pedirle agua, ¿no se dan cuenta que llevo días sin beber ni comer? ¡Qué poca humanidad! Pero hoy es mi día de suerte, la enfermera se da cuenta que quiero decir algo y se acerca, levanta la mascarilla unos pocos centímetros de mí y apenas con un hilo de voz digo "aaa", "aa" (no me sale la palabra, ¿será posible?), ella se acerca un poco más a mí "no te entiendo" y de repente me sale la voz desde lo más profundo de mí haciendo el máximo esfuerzo para que me entienda "aua" ,"AAUUAAA!" Oh sí, ¡¡me ha entendido!! pero dice que no sabe si me puede dar agua y se va a consultarlo con su compañera.
Al cabo de unos minutos que se me hacen eternos vuelve y me dice que me va a "mojar los labios", saca una especie de pequeño recipiente con jeringuilla de un armario y dice que no lo tengo que tragar, que es sólo para aliviar la sequedad. Aaaah Dios, por fin saciaré un poco mi sed. Se acerca a mí y dirige la punta de la jeringuilla hacia mis labios, yo abro la boca para recibir mi tan ansiada agua y cae un chorrito muy pequeño dentro, consigo tragar algo pero necesito más, mucho más. Le vuelvo a pedir más agua pero dice que no me puede dar más, entonces le suplico pero no hay manera y me doy por vencida, termino con un "Acias, acias" (gracias), siento que le debo la vida. Esto se va a ir repitiendo a lo largo de unos días, a veces consigo el agua, otras no, pero aprovecho cada oportunidad que tengo para pedir, hasta que un día una de las enfermeras echa bronca a las demás diciéndoles que el doctor ha prohibido tajantemente que me den agua, y se me acabó el chollo.
Hace horas que ha amanecido y me despiertan dos enfermeras que no había visto antes. Una de ellas se llama Cristina y se muestra muy cariñosa conmigo, es alta y delgada, con melena larga, lisa y castaña tirando a rojiza, sus ojos son entre verde y gris y va vestida con uniforme azul, me cae bien desde el primer momento y además me recuerda mucho a mi amiga Aïda, es campechana y cercana como ella. Me dice que tiene un plan para que mi familia se ponga contenta cuando me vea y me ofrece un trato:
- Yo te voy a lavar el pelo y a peinar, te haré una coleta bien bonita, te arreglaré la bata, te pondré una máscara de oxígeno muy floja y más pequeña para que puedas hablar con ellos durante un rato y puedan verte mejor y haré que tu cama se convierta en un sillón, así cuando entre tu familia y tu marido se van a alegrar mucho de verte sentada y peinada porque te verán mejor aspecto y podrán irse contentos a casa- ¡Ostras qué bien, me parece estupenda la idea!- Pero... cuando se vayan, tendrás que estar con aquella máscara fuerte otra vez durante algunas horas.- ¡Oh no! ¿Porqué?¡otra vez no!- Dime si aceptas o no, pero si aceptas le harás mucho bien a tu familia que están muy preocupados por ti, se irán a casa mucho mejor y les aliviarás su sufrimiento, ya lo verás qué contentos se ponen cuando te vean.
Acepto, acepto sin pensar porque tiene toda la razón y asiento dándole mi conformidad, entonces ella empieza manos a la obra con la ayuda de su compañera, están todo el rato de cachondeo entre ellas y me hacen reír, me siento cómoda. Cuando terminan de asearme, la cama se empieza a mover convirtiéndose en una especie de sillón, estoy sentada y veo que hay unas flores muy coloridas y alegres envueltas en papel naranja en la habitación "Has visto qué bonitas? No sé quién te las ha mandado pero ya me gustaría a mí que me mandaran un ramo de flores como este" dice Cristina. Siento curiosidad, ¿quién habrá sido?
Cristina me hace una coleta lo mejor que puede, me pone una máscara de oxígeno súper ligera que me alivia muchísimo "Con esto no podrás aguantar mucho pero sí lo suficiente para el rato que te vean". Una vez lista, me dejan sola en la habitación y me convierto en un manojo de nervios, quiero que me vean bien ante todo y estoy deseando que entren ya por la puerta.
Y así es, entran Ilker y mi padre y cuando me ven la expresión de sus caras cambian radicalmente. Es un instante de felicidad que no tiene precio, ver cómo sus caras tristes se transforman dando lugar primero a la sorpresa y luego a la alegría. Se emocionan los dos y yo también "¡Ostras Mireiaaaa! Qué bien estás y qué guapa te han puesto!" dice mi padre "Mira Ilker, ¡le han cambiado la máscara de oxígeno! ¡Pero si esto que lleva ya no es nada! Es muy buena señal". Ilker está intentando no llorar, lleva el mismo polo a rayas y barba de varios días, su sonrisa es infinita "Mi amor, pero qué bien estás y qué guapa!" Se acerca, aparta un poco la máscara y me besa en los labios que tengo resecos como escamas, pero por un instante siento su calor.
Intento hablarles pero no me salen las palabras, no tengo voz y me siento impotente porque necesito preguntarles muchas cosas; ¿Estoy embarazada? ¿Cómo ocurrió el accidente? ¿Fue culpa mía? ¿Porqué no te cambias de ropa amor? ¿Qué me pasa en el brazo y porqué me trastean la barriga cada día? ¿Porqué no me puedo ir ya a casa?...
Me resigno a no poder hablar y dejo que hablen ellos, miran las flores y leen la tarjeta, dicen que es de un tal Saurina, director territorial de Cataluña del banco en el que trabajo ¡qué fuerte! !Es el jefazo y se ha acordado de mí! Agradezco el detalle para mis adentros y me hace sentir importante.
Al cabo de un rato empiezan a despedirse pero no quiero que se vayan, quiero quedarme así sentada con ellos, no soporto la idea que me pongan otra vez la horrible pero milagrosa máscara aunque siento que me va faltando el aire cada minuto un poquito más. Empiezo a temblar y el miedo se apodera de mí, clavo mi mirada en los ojos de Ilker suplicándole que no se vaya y él nota algo raro. Se va acercando a mí hasta que nuestros ojos están a menos de 10cm de distancia. "¿Estás bien?" asiento, no le quiero preocupar "No sé, te veo asustada. ¿O estás enfadada conmigo por algo?" niego rotundamente girando la cabeza de un lado a otro pero no puedo dejar de mirarle fijamente, estoy muy asustada por lo que me espera ahora. "Bueno, nos tenemos que ir, pero que sepas que si hay cualquier problema estoy muy cerca de ti, vale? Estaré en el coche y de allí no me voy a mover- señala con el dedo dirección a la ventana- no tengas miedo, te quiero". Aparta levemente la máscara y de nuevo me besa en los labios. Los dos desaparecen por la puerta y empiezo a llorar sin control, ¡Qué vida tan injusta!
Nota: Ilker estuvo por lo menos 13 días sin ir a casa a dormir, durante esos días sólo fue para darse alguna ducha y cambiarse de ropa arrastrado por mi primo Ismael, que también le obligó a cortarse el pelo y afeitarse para que cuando yo despertara "no me dieran ganas de cerrar los ojos otra vez". No se movió del hospital y dormía en el coche, a veces una recepcionista del hospital le dejaba una pequeña habitación de "comunicar noticias a los familiares" que siempre estaba vacía para que pudiese comer o descansar. Apenas comía e iba picando de la comida que le iban trayendo sus compañeros/as de trabajo en tuppers, que alguna vez le llevaban a comer fuera también o se mantenía a base de bocadillos. Menos mal que eran muy pocos los ratos que estaba solo, siempre había alguien con él; o mi familia, sus compañeros de trabajo, nuestros amigos o mis compañeros de trabajo. A parte de esto también estaba entretenido con el teléfono dado que durante todo el día no paraban de llamarle y mandarle whatsaps. Creo que gracias al apoyo tan grande e inesperado que recibimos de tantas personas evitaron que se volviese loco, aunque yo no me daba cuenta de nada, sólo que no se cambiaba de ropa.
miércoles, 17 de febrero de 2016
EL DESPERTAR
Es de noche y creo que bastante tarde, la habitación está en penumbra y yo estoy medio despierta pensando en mis cosas. Sigo con el tubo en la boca y la terrible máscara en la que confío para que me ayude a salir de ésta.
De repente, me entran ganas de toser pero no tengo fuerza para hacerlo, tengo algo que me molesta en la garganta y necesito expulsarlo. Intento forzar una vez más y noto como ha salido algo. Se despega un poco la máscara de oxígeno de mi piel debido a mi débil tos y sale aire hacia afuera. Viene una enfermera para ver qué ocurre y le dice a otra que he expulsado algo, se lo mira con atención intentando averiguar lo que es. Sea lo que sea la noto sorprendida y creo que es una buena señal. Al cabo de unos minutos me vuelve a suceder lo mismo pero esta vez creo que logro toser más fuerte y vuelvo a expulsar algo, se repite la misma escena y después me quedo dormida.
Me despierto de golpe. Se ha hecho de día y por primera vez desde el accidente veo claramente la habitación iluminada por la luz del sol. Estoy atontada y me doy cuenta que llevo una bata blanca y que me han incorporado en la cama, estoy medio sentada/medio tumbada y delante mío veo un grupo de cinco o seis personas con batas blancas mirándome. El doctor de ojos azules está hablando con ellos, todos son jóvenes y algunos llevan bolígrafo y carpeta. Les está explicando algo de mí y todos le escuchan atentamente en silencio. Alcanzo a entender que gracias a su método innovador no me han tenido que operar y que he mejorado mucho, tanto que hoy me van a quitar el tubo de la boca. ¿Será verdad?
El doctor de ojos azules se dirige a mí, está contento y sonriente, me atrevo a decir orgulloso también. Ante la mirada atenta del grupito se acerca mucho a mí y empieza a hablarme con tono alto y pausado. Me dice que hoy es un gran día, que su método ha funcionado y he mejorado, y por este motivo me va a quitar el tubo de la boca y también algo que tengo metido dentro de la nariz pero no me había dado cuenta. Le dice a sus oyentes que soy el claro ejemplo de que su idea ha funcionado (no sé a qué se refiere) y sus manos se dirigen a mi rostro. Dice que tiene que ser todo muy rápido y le pide a una chica que se acerque a ayudarle para que me quede sin máscara de oxígeno el menor tiempo posible. Se sitúan uno a cada lado de mi cama, me dice el doctor que no debo tener miedo, que será todo muy rápido y que a partir de ahora estaré más cómoda. La verdad es que no sé qué me van a hacer y siento miedo de verdad, pero le veo muy seguro y no me queda otro remedio que dejarme hacer. Los dos levantan la máscara de oxígeno a la vez, ella la sujeta en el aire (noto que me tira porque lleva una goma sujeta por detrás de mi cabeza) y seguidamente él introduce los dedos en mi boca. En milésimas de segundo pega un tirón y noto cómo sale el tubo, que al parecer llegaba más adentro de lo que me pensaba. Me quedo rígida de la impresión y consigo abrir bien los ojos por primera vez, todos me miran contentos y empiezan a aplaudir, me siento como un mono de feria. Me colocan la máscara de nuevo y... Vaya!! Tengo los dientes!! Mi boca está completamente seca pero con la lengua voy repasando toda la dentadura, diente por diente y no me falta ninguno! Qué alivio por Dios! Ya no tendré que ir al dentista. Ahora daría lo que fuera por un vaso de agua! Estoy sedienta.
A continuación me vuelven a levantar la máscara y poco a poco empieza a tirar de algo que tengo dentro de la nariz. Uf! Qué desagradable!!! Saca como una especie de cable blanco que tiene restos de sangre, qué asco! Y todos ahí mirando! Dice que ya sabe que es desagradable pero que le voy a agradecer que me quite eso.
Cuando termina me quitan esa máscara que se ha convertido en mi pesadilla pero a la vez en mi salvación y me ponen otra sensiblemente más pequeña y con menos ruido, oh! esto sí que lo agradezco! Todos vuelven a aplaudir y por primera vez puedo sonreír, el doctor me dice que en un rato vendrán a verme mis familiares, que no tengo que hablar y sobretodo intente respirar lo mejor que pueda, haciendo ejercicios de respiración profunda.
Así que ya estoy despierta!! Estoy muy impaciente para verlos a todos! Quiero decirles tantas cosas! Me siento alegre por dentro, la máscara de oxígeno y Dios han escuchado mis oraciones y me he salvado de la operación.
No tardo mucho en quedarme dormida.
Nota: una media hora antes del accidente, sobre las 07:30 de la mañana y como todos los días de lunes a viernes antes de ir a trabajar me había comido un bol de cereales con leche (y un poco de colacao). Resultó que no sé si fue en el mismo accidente o en el momento de entubarme hubo restos de comida que se fueron hacia los pulmones, y en principio eso es lo que expulsé al cabo de unos días. El día que me despertaron ya me encontraba en la UCI y fue el 29-8-14, 11 días después del accidente.
De repente, me entran ganas de toser pero no tengo fuerza para hacerlo, tengo algo que me molesta en la garganta y necesito expulsarlo. Intento forzar una vez más y noto como ha salido algo. Se despega un poco la máscara de oxígeno de mi piel debido a mi débil tos y sale aire hacia afuera. Viene una enfermera para ver qué ocurre y le dice a otra que he expulsado algo, se lo mira con atención intentando averiguar lo que es. Sea lo que sea la noto sorprendida y creo que es una buena señal. Al cabo de unos minutos me vuelve a suceder lo mismo pero esta vez creo que logro toser más fuerte y vuelvo a expulsar algo, se repite la misma escena y después me quedo dormida.
Me despierto de golpe. Se ha hecho de día y por primera vez desde el accidente veo claramente la habitación iluminada por la luz del sol. Estoy atontada y me doy cuenta que llevo una bata blanca y que me han incorporado en la cama, estoy medio sentada/medio tumbada y delante mío veo un grupo de cinco o seis personas con batas blancas mirándome. El doctor de ojos azules está hablando con ellos, todos son jóvenes y algunos llevan bolígrafo y carpeta. Les está explicando algo de mí y todos le escuchan atentamente en silencio. Alcanzo a entender que gracias a su método innovador no me han tenido que operar y que he mejorado mucho, tanto que hoy me van a quitar el tubo de la boca. ¿Será verdad?
El doctor de ojos azules se dirige a mí, está contento y sonriente, me atrevo a decir orgulloso también. Ante la mirada atenta del grupito se acerca mucho a mí y empieza a hablarme con tono alto y pausado. Me dice que hoy es un gran día, que su método ha funcionado y he mejorado, y por este motivo me va a quitar el tubo de la boca y también algo que tengo metido dentro de la nariz pero no me había dado cuenta. Le dice a sus oyentes que soy el claro ejemplo de que su idea ha funcionado (no sé a qué se refiere) y sus manos se dirigen a mi rostro. Dice que tiene que ser todo muy rápido y le pide a una chica que se acerque a ayudarle para que me quede sin máscara de oxígeno el menor tiempo posible. Se sitúan uno a cada lado de mi cama, me dice el doctor que no debo tener miedo, que será todo muy rápido y que a partir de ahora estaré más cómoda. La verdad es que no sé qué me van a hacer y siento miedo de verdad, pero le veo muy seguro y no me queda otro remedio que dejarme hacer. Los dos levantan la máscara de oxígeno a la vez, ella la sujeta en el aire (noto que me tira porque lleva una goma sujeta por detrás de mi cabeza) y seguidamente él introduce los dedos en mi boca. En milésimas de segundo pega un tirón y noto cómo sale el tubo, que al parecer llegaba más adentro de lo que me pensaba. Me quedo rígida de la impresión y consigo abrir bien los ojos por primera vez, todos me miran contentos y empiezan a aplaudir, me siento como un mono de feria. Me colocan la máscara de nuevo y... Vaya!! Tengo los dientes!! Mi boca está completamente seca pero con la lengua voy repasando toda la dentadura, diente por diente y no me falta ninguno! Qué alivio por Dios! Ya no tendré que ir al dentista. Ahora daría lo que fuera por un vaso de agua! Estoy sedienta.
A continuación me vuelven a levantar la máscara y poco a poco empieza a tirar de algo que tengo dentro de la nariz. Uf! Qué desagradable!!! Saca como una especie de cable blanco que tiene restos de sangre, qué asco! Y todos ahí mirando! Dice que ya sabe que es desagradable pero que le voy a agradecer que me quite eso.
Cuando termina me quitan esa máscara que se ha convertido en mi pesadilla pero a la vez en mi salvación y me ponen otra sensiblemente más pequeña y con menos ruido, oh! esto sí que lo agradezco! Todos vuelven a aplaudir y por primera vez puedo sonreír, el doctor me dice que en un rato vendrán a verme mis familiares, que no tengo que hablar y sobretodo intente respirar lo mejor que pueda, haciendo ejercicios de respiración profunda.
Así que ya estoy despierta!! Estoy muy impaciente para verlos a todos! Quiero decirles tantas cosas! Me siento alegre por dentro, la máscara de oxígeno y Dios han escuchado mis oraciones y me he salvado de la operación.
No tardo mucho en quedarme dormida.
Nota: una media hora antes del accidente, sobre las 07:30 de la mañana y como todos los días de lunes a viernes antes de ir a trabajar me había comido un bol de cereales con leche (y un poco de colacao). Resultó que no sé si fue en el mismo accidente o en el momento de entubarme hubo restos de comida que se fueron hacia los pulmones, y en principio eso es lo que expulsé al cabo de unos días. El día que me despertaron ya me encontraba en la UCI y fue el 29-8-14, 11 días después del accidente.
lunes, 1 de febrero de 2016
BATALLANDO CON ESTAS PINTAS
Estoy nerviosa y a la expectativa, se ha hecho de día hace rato y el doctor de ojos azules no ha venido. Tengo mucha preocupación por la operación pero como casi siempre, nadie dice nada, no puedo imaginar un tubo artificial que me ayude a respirar, ¿habré oído bien?
Tengo una sed horrible desde hace días, mi boca está completamente seca, sigo sin poder tocarme los dientes (no sé si los tengo) y mi lengua es como un cartón. Quizás han venido mientras dormía y no me he enterado, o quizás siguen esperando que yo mejore pero como no siento nada no sé si estoy mejor, igual o peor. El pánico invade mi alma porque no sé lo que van a hacer conmigo y aún así, cedo por enésima vez a la presión de mis párpados.
No sé cuánto tiempo ha pasado, intento abrir los ojos pero me siento débil, apenas tengo fuerza para mantenerme despierta pero hay alguien ahí que me está hablando y quiero saber quién es. Fuerzo los párpados y lucho contra su presión para poder observar a la persona que se asoma a mi rostro. Me doy cuenta que llevo una máscara de oxígeno aún más potente que antes y no me permite gesticular, encima veo doble. Es Ilker, le veo con la misma ropa y me dice animado"hoy tienes una sorpresa, mira quién te ha venido a ver!".
Fijo la vista lo máximo que puedo y a pesar que la veo duplicada consigo ver quién es... es mi amiga Mercè! ¿Qué hace aquí? Pobrecita vaya susto debe llevar en el cuerpo al verme en ese estado! Debo de estar fatal con esos tubos en la boca y esa máscara tan horrenda que me cubre casi toda la cara, y a saber cómo tengo el pelo... Ha sido muy atrevida de venir a verme, teniendo en cuenta que es una persona muy sensible me quedo gratamente sorprendida que haya tenido la valentía de venir a verme así. Tengo muchas ganas de llorar al verla pero me aguanto, sus palabras son realmente tiernas y llenas de amor, no sabe cuánto le agradezco que me hable con esa dulzura, me hace sentir muy querida y me reconforta, me habla con el mismo tono y cariño que mi prima Silvia. Creo que ella también tiene ganas de llorar porque le tiembla un poco la voz pero logra mantenerse, me dice que me quiere mucho, que estoy muy guapa y que me recuperaré porque soy muy fuerte, me lo repite varias veces, me siento como si fuese un bebé en una incubadora. Noto que me mira con mucha atención, no pierde detalle pero no logro mantener la vista mucho tiempo porque me cuesta muchísimo, además la habitación está otra vez llena de humo. Dice que tengo que descansar y su visita es corta. Cuando se va me siento alegre y bendecida por tener personas como ella a mi lado en estos momentos, y pensando en ella me duermo otra vez.
¿Qué me han puesto? Madre mía, llevo una máscara que parece una ventosa! Me obliga a respirar muy profundo, cada vez que inspiro lo tengo que hacer fuerte porque entra mucho aire. Si no lo hago así se despega un trozo de máscara/ventosa de mi cara y el aire sale fuera, entonces viene una enfermera a ajustármela. Espero que sea poco rato pero van pasando las horas y me dejan con eso puesto. Hace mucho ruido y no puedo dormir...
Y así me paso por lo menos dos días y dos noches. No puedo ni ver el reloj y las enfermeras me vigilan constantemente. Esto no hay quien lo aguante. Además siguen viniendo a las tantas de la noche a lavarme y me pongo de mal genio, he visto a un chico joven en una ocasión y he oído a un hombre de unos 50 años en otra, me muero de la vergüenza que me tengan que ver así, que vean mis partes íntimas y me las laven porque me he hecho encima mis necesidades...encima voy sin depilar porque ya han pasado varios días, tierra trágame!...
En la primera vez que oigo al hombre de unos 50 años, éste me dobla la pierna izquierda para darme media vuelta y veo las estrellas, me ha hecho tanto daño que automáticamente se me caen un par de lágrimas por el dolor, debo de tener alguna lesión ahí pero parece que no se han dado cuenta. Quiero gritar para que pare porque me ha hecho mucho daño, pero no puedo...Menos mal que sólo ha sido una vez.
Van pasando los días y cada vez que despierto tengo una máscara de éstas tan fuertes, a veces la cambian por otra un poco más suave pero sigue siendo bastante fuerte.Estoy en una cama que a ratos se va moviendo sola. Caigo en la cuenta que finalmente no me han operado, quizás mis rezos han servido de algo y quiero pensar que están intentando curarme con esas máscaras mortales que no me dejan descansar. Me da la sensación que me han cambiado de habitación y cada vez son más los ratos que estoy despierta por culpa de las máscaras. A veces veo una enfermera de pelo rizado oscuro, con gafas y tez blanca a mi lado que me sujeta y me habla para darme fuerzas, dice que tengo que conseguir respirar bien y me vigila muchísimo. Me molesta un poco su olor corporal y la tengo pegada a mí, me siento incómoda y me entran ganas de estornudar pero no me sale.
Así que decido seguir haciendo caso a mi padre "haz todo lo que te digan los médicos y las enfermeras y te pondrás bien", me pongo muy seria conmigo misma y tomo conciencia que mi objetivo ahora mismo es ganar la batalla a las máscaras de oxígeno. Me concentro en cada respiración, a veces aspiro lo más fuerte que puedo para que entre el máximo posible de oxígeno, quiero ganar esta batalla y voy a hacer todo lo posible por lograrlo.
Nota- Finalmente no me operaron de los pulmones. Efectivamente en la rodilla izquierda también recibí un golpe en el accidente que derivó en un edema óseo y una fractura de arrancamiento tibial, no se dieron cuenta durante el mes que estuve ingresada en Bellvitge y a pesar que les pedí una radiografía, no me vieron nada. Fue después a través de mi mutua de trabajo Fremap y una resonancia magnética donde me vieron la lesión, por la cual ahora mismo estoy en tratamiento.
miércoles, 27 de enero de 2016
REZANDO EN SOLEDAD
Es de noche y algo ocurre.
Viene un doctor muy joven, debe de tener mi edad más o menos o como mucho treinta y pocos años, es bajito pero muy guapo, tiene los ojos azules y una mirada limpia y clara, lleva el pelo corto castaño claro y tiene un poco de barba, huele muy bien. Habla en catalán (mi idioma materno) y parece preocupado, ha venido a verme varias veces y no para de hablar con las enfermeras o con otros médicos, no alcanzo a ver.
Se discute con otro hombre que no sé quién es, y consigo oír que uno me quiere operar y el otro no está de acuerdo. ¿Operarme? ¿De qué? Sé que algo va mal pero no me dicen nada, intento agudizar el oído pero no hay manera, unos minutos después alcanzo a oír que piensan en ponerme un tubo en los pulmones para poder respirar bien y la operación tiene bastante riesgo. Se discuten un buen rato, incluso se oye algún grito y oigo que uno le dice al otro "vete a la mierda!", estoy alucinando, nunca había oído discutir a dos doctores.
Miro el reloj que está en su sitio y marca las once de la noche, hace un rato que se han ido los dos, y entonces entra de nuevo el doctor de ojos azules. Me cambia la máscara de oxígeno por otra diferente que me obliga a permanecer todo el rato boca arriba en la misma posición, y entonces me dice en catalán:
- Mireia te lo tengo que decir, estás grave. Esta mascarilla que te he puesto es mi última esperanza para no tener que operarte. Te la voy a dejar puesta toda la noche, intenta respirar lo mejor que puedas, lo más hondo que llegues, pues es tu última oportunidad, depende de ti. Yo me tengo que ir a descansar un rato pero volveré a las seis de la mañana, ¿lo has entendido?- yo asiento pero no sé si me he movido, estoy muy asustada- tienes que estar toda la noche boca arriba, es muy importante que respires bien y no la sueltes, vale? Venga ánimo, que eres una campeona- me ajusta la mascarilla y se va. La habitación se queda en penumbra y estoy sola.
Dios mío, me van a operar, esto sí que no, un tubo en los pulmones? No me lo puedo ni imaginar. Jamás en mi vida he pasado por un quirófano, ni tan sólo me he hecho nunca un esguince y siempre me he creído afortunada de no haber tenido que pasar por eso porque me da un pánico terrible, soy muy aprensiva. Oh no, por favor, esto sí que no. Miro la mascarilla que me tapa buena parte de la cara pero no consigo verla bien porque veo doble. ¿Qué voy a hacer? Me concentro, tengo que hacer algo y se me ocurre que voy a rezar, es lo único que puedo hacer. Nunca he sido de rezar las oraciones que me enseñaron en la catequesis, he rezado pocas veces en mi vida y de una manera bastante particular. Creo en Dios pero no tal y como lo conciben las diversas religiones que más se practican en el mundo. Así que mantengo mi mirada fija en la mascarilla a pesar de que la veo duplicada, y dentro de mí empieza a surgir una canción. Una canción sencilla, para tranquilizarme a mí misma y auto-convencerme de que todo irá bien, me canto a mí misma en catalán,como si fuese una niña pequeña, pues así me siento en estos momentos. Vamos allá:
"Esta masca-rit-a es muy bo-ni-ta y me va a salvar la vida, verdad que sí? Yo confío en esta masca-ri-ta, que me va a poner bue-ni-ta (...)" repito varias veces hasta que empiezan a fluir las lágrimas como cascadas, resbalando por mis mejillas y por la sien, no puedo frenarlas porque me siento tremendamente desconsolada y al amparo de mi Dios particular, ahora esto es entre Él y yo porque los médicos no pueden hacer nada.
No puedo seguir cantando, me viene otra vez mi madre a la mente y tengo una mezcla de sentimientos de culpabilidad, tristeza y desesperanza total, todo a la vez. "No Mireia no, no te dejes caer, no te hundas ahora, venga sigue cantando y deja de llorar que así no conseguirás nada." "Dios por favor ayúdame, no quiero que me operen, ayuda a la mascarilla a hacer bien su trabajo, te prometo que estoy haciendo todo lo que me dicen los doctores para ponerme bien siguiendo a rajatabla las palabras de mi padre, por favor no permitas que sufra más..."
Vuelvo a cantar y veo pasar las horas en el reloj aunque a veces me cuesta porque también lo veo difuso. Poco a poco dejo de llorar y empiezo a confiar, me entrego completamente a mi Dios particular y me convenzo de que todo irá bien, sigo cantando hasta que me quedo dormida.
Nota- Después de las graves operaciones a las que fui sometida (aunque yo en esos momentos aún no lo sabía) cogí una infección en los pulmones muy grave, los médicos dijeron a mi familia que si salía de ésta, posiblemente podía perder hasta un 20% de capacidad pulmonar...
lunes, 18 de enero de 2016
EL EFECTO DE LAS DROGAS
Maldito reloj! Ya empieza otra vez... Han desaparecido los números y las rayas, está cambiando de forma haciéndose más grande y empieza a teñirse de un negro muy fuerte.
Después de volverse completamente negro, el reloj se funde con la pared y la mancha empieza a extenderse, se va poniendo toda la pared negra y poco a poco, al paso de cada respiración se va acercando a mí.. Oh no! Me va a aplastar! ¿Qué puedo hacer? Se me pone un nudo en la garganta y cuando veo la pared a pocos centímetros de mí decido cerrar los ojos con fuerza. Por favor, que pase pronto, esto tiene que ser una pesadilla, no puede ser real!
No sé cuánto tiempo ha pasado pero decido abrir los ojos poco a poco, y observo que todo ha vuelto a su lugar; la pared es de color claro y el reloj está en su sitio, marcando la hora que no alcanzo a ver con exactitud porque mi visión es un poco borrosa. Uf! Qué alivio! Qué mal rato he pasado! Menos mal que ya ha pasado todo!
Entonces se despliega ante mí un menú virtual enorme tipo holograma con diferentes aplicaciones, es como el menú de aplicaciones de mi iPad pero en gigante y más colorido, ocupa todo mi campo visual. Hay aplicaciones de revistas, de juegos, de música, de periódicos, etc. Hay que ver lo bien que lo hacen las enfermeras para tener a los pacientes entretenidos! Cuanta tecnología! Estoy un buen rato divertida con esto, toqueteando y cotilleando las diferentes opciones que hay.
Ostras! Me acabo de acordar de algo! No recuerdo nada del accidente pero me ha venido una imagen a la cabeza; una policía escribiendo una pequeña nota diciendo mi edad, que he sufrido un accidente de moto y...que estoy embarazada! Esta nota se la entrega a un médico o a alguien de una ambulancia. No puedo creerlo! Estoy embarazada! Habrá sobrevivido el bebé al accidente? Nadie me ha dicho nada al respecto, así que imagino que todo va bien. ¿Pero cuándo me he quedado yo embarazada? No recuerdo nada! Pero si yo siempre he tenido miedo a tener hijos!
Bueno, no tengo otra opción que esperar que alguien se pronuncie sobre el tema, así que mejor me tranquilizo.
Estos días he visto a mis familiares, a mi prima Silvia, mi primo Jaume (su hermano) con su mujer Patricia, mi tío Met (su padre) con su mujer Tania y mi primo Ismael. No he podido hablar con ellos, ni tan sólo apenas alcanzaba a distinguir sus rostros pero les reconocí por sus voces y sus siluetas. Recuerdo a Silvia diciéndome palabras cariñosas muy cerca de mí y acariciándome, creo que estábamos solas y lloraba pero su amor llegaba a lo más profundo de mi ser. Mi primo Jaume y su mujer, él creo que estaba enfadado con el responsable del accidente y ella me atrevo a decir que también lloraba en silencio. Mi tío Met y su mujer los recuerdo a los pies de mi cama, me pareció notarles incómodos y tristes por la situación, sin saber qué decir o quizás simplemente no les salían las palabras y fue una visita muy breve, creo que ella no podía aguantar verme en ese estado y tuvieron que salir. Y mi primo Ismael, un caso aparte donde los haya, siempre de buen humor estaba peleándose con la bata verde, no se la podía poner bien dado que él es bastante grandote y alguien tuvo que ayudarle, le vi dar vueltas envolviéndose en la bata. Recuerdo que dijo algo gracioso y me reí por dentro, fue divertido verle en esa situación, era la primera vez que me reía después de todo.
Cada vez que entraba alguno de ellos yo me sorprendía y al mismo tiempo me alegraba de verles allí a pesar de mi atontamiento, mi visión borrosa y sobretodo, de no poder comunicarme con ellos. Siento que les quiero muchísimo y me siento muy agradecida por sus visitas, espero poder hablar con ellos más adelante y decírselo.
También he visto a mi padre y a Ilker, que me ha repetido las palabras que me dijo el otro día un par de veces con la misma seguridad y convencimiento, y yo le creo, él no es consciente de la fuerza que me está dando para salir de allí lo antes posible. Me tiene un poco preocupada porque le veo siempre con el mismo polo a rayas blancas, verdes, amarillas y azules y las mismas bermudas, y lleva barba de algunos días. Creo que no ha ido a casa a ducharse ni a cambiarse, espero que no tarde porque no me gusta verle desaliñado y lo sabe.
Vaya! vienen un par de enfermeras y veo que me están trasteando la barriga pero no siento nada. Oigo que me desabrochan algo, creo que llevo una especie de faja o algo que me la cubre pero no alcanzo a ver puesto que no me puedo mover. Hablan entre ellas pero no sé qué dicen y están un buen rato limpiando y toqueteando. ¿Porqué me miran tanto la barriga? ¿Habrá alguna herida allí? Tendré que ser paciente y esperar, sobretodo necesito saber si estoy embarazada. Empiezo a relajarme y dejo que mis párpados vuelvan a ganar la lucha contra el sueño, menuda tardecita...
Nota: como habréis imaginado, la pared volviéndose negra y la mega pantalla virtual con aplicaciones eran alucinaciones producidas por la medicación. La escena que recuerdo en ese momento de la policía es bastante cierta y lo del embarazo tendrá su explicación más adelante. Las visitas de mis familiares y las enfermeras actuando en mi barriga también son ciertas. Yo seguía en coma inducido pero a ratos estaba despierta y me percataba de lo que ocurría a mi alrededor aunque los demás no lo sabían. Tuve muchas más visitas de otras personas, como la de mi madre o la de Carmen (la pareja de mi padre) pero no las recuerdo porque debía estar dormida, las vi por primera vez más adelante, unos días más tarde.
martes, 12 de enero de 2016
REMORDIMIENTOS
Llevo varios días sin comer ni beber, mi boca está completamente seca y tengo muchísima sed. No siento mis dientes y ya me voy haciendo a la idea que cuando salga de aquí me tendré que dejar una fortuna en el dentista, pues creo que los he perdido en el accidente, prefiero no pensar en ello. Apenas puedo mover la lengua porque tengo un tubo dentro de la boca y estoy conectada a una máscara de oxígeno a todas horas. De hecho el vapor que a veces inunda la habitación creo que viene de la máquina de oxígeno.
Es de noche y estoy sola, la habitación está en penumbra y varios pensamientos me empiezan a invadir. Odio estar sola, y me enfado mucho cuando hace rato que nadie viene a ver cómo estoy, ¿dónde estarán las enfermeras? Me empiezo a desesperar y siento angustia.
Entonces empiezo a acordarme de mi madre y de la dura batalla que libró contra el cáncer.
Hace años que no nos hablamos, cuando nos veíamos muchas veces terminábamos discutiendo sobre mi hermano y yo me pasaba dos o tres días llorando. La última vez ya fue demasiado fuerte para mí y mi hermano se asustó mucho, decidí no volver a tener más contacto con ella, pero ella tampoco dio ningún paso para volvernos a hablar, hasta el punto que la relación se había congelado por completo. Mi hermano tiene una incapacidad mental, tiene 38 años pero su mente es adolescente, trabaja en un taller especial que le mantiene ocupado buena parte del día y se gana su sueldo. Mi madre y yo nunca nos poníamos de acuerdo en los aspectos que afectan a mi hermano en diferentes ámbitos de su vida y por eso discutíamos bastante a menudo.
Empiezo a sentirme muy mal y siento una necesidad imperiosa de levantarme.
Mi madre estuvo ingresada unos meses en el hospital porque su cuerpo se debilitaba mucho con la quimioterapia y se quedaba sin defensas, además tenía una depresión muy grande. Cuando iba a verla estaba casi todo el rato muy triste y negativa, cuando me iba siempre se quedaba llorando y yo me sentía muy mal, salía de allí sin energía y cada vez iba a verla menos, porque antes de que ella enfermara tampoco nos hablábamos, hasta que me llamó para decirme que la ingresaban porque le habían detectado un bulto en el cuello, y me tuve que hacer cargo de mi hermano unos dos meses y medio o tres, no recuerdo bien.
Dios, cómo pude dejarla tan sola... Aunque reconozco que tenía mis motivos para no ir a verla, ahora la entiendo más que nunca. Entiendo perfectamente lo que es la soledad en el hospital y que pasen las horas sin ver a nadie, es desesperante, una de las peores sensaciones del mundo, es como si no le importaras a nadie y entonces todo te da igual. Cómo pude.. Me estoy sintiendo muy mal, muy culpable por haberla dejado tan sola en los peores momentos de su vida.
No puedo aguantar más, me revuelvo sobre mí misma, no quiero seguir aquí, estoy muy enfadada con el mundo y conmigo misma. Giro la cabeza de un lado a otro con la intención de quitarme ese cacharro de la boca y de repente empiezo a sentir mi cuerpo por primera vez desde el accidente. Me duele el brazo izquierdo, lo debo tener roto porque noto una tensa presión en la mayor parte, como si llevara un fuerte vendaje que me lo comprime.
Al fin consigo quitarme algo de la boca por un momento pero entonces mi respiración se vuelve irregular, creo que he dejado de ir al compás de la máscara de oxígeno.
No sé porqué pero se me empieza a dormir el brazo izquierdo y voy sintiendo cómo los dedos de la mano se me van durmiendo uno por uno. ¿Qué está pasándo? Estoy muy angustiada, quiero llamar a las enfermeras pero no encuentro la manera y tampoco les voy a poder explicar lo que me está pasando, qué impotencia!
Mama por favor perdóname, lo siento estoy muy arrepentida de no haber estado a tu lado cuando más me necesitabas! Soy muy mala persona, lo siento, lo siento, lo siento de verdad...estoy llorando, siento alguna lágrima recorrer mi cara. Yo llevo pocos días aquí, pero tú estuviste meses ingresada... Y yo apenas fui a verte...
Por fin llega la enfermera, me pone bien la máscara de oxígeno y está extrañada de que esté mal colocada. No le puedo explicar que tengo el brazo completamente dormido así que no me queda otro remedio que resignarme y rezar para que se me vuelva a despertar.
Cuando se va, me doy cuenta que he conseguido calmarme de nuevo después de este asfixiante episodio de enfado, tristeza y locura mezclados, y de repente, como un milagro, siento que los dedos de la mano empiezan a despertar de nuevo, poco a poco y uno por uno, hasta que se despierta el brazo entero, menos mal! Vaya susto me había dado.
Voy a ver si puedo mover las piernas, pero no puedo, son demasiado pesadas aunque sí consigo mover los pies. Bueno, después de todo es una magnifica noticia, significa que podré volver a andar de nuevo. Me pongo contenta y muevo los pies de un lado a otro, podré caminar y eso no tiene precio.
Nota: Los horarios de visitas en reanimación eran muy reducidos y por eso me daba la sensación de estar sola bastante tiempo aunque allí estaba vigilada las 24 horas del día.
lunes, 11 de enero de 2016
EL RE-ENAMORAMIENTO
Vuelvo a despertar de nuevo, siendo plenamente consciente que estoy allí porque he tenido un accidente de moto pero no recuerdo nada. Tampoco sé el alcance de mis lesiones físicas puesto que no siento nada y no me puedo mover, aunque pienso que si tuviese algo grave mi padre me lo habría dicho, su mensaje me resultó muy tranquilizador.
Noto que me llevan a algún lugar y oigo varias voces, creo que deben de ser alrededor de las 12 de la noche o más, lo he visto en un reloj que hay colgado en la pared de mi habitación enfrente de mí, aunque a veces me asusta porque va cambiando de forma (de nube, de media luna, de sombrero, etc.) y de color, incluso hay momentos que la pared se me va acercando con cada respiración que hago hasta el punto casi de aplastarme, me pongo muy ansiosa cuando esto ocurre y cierro los ojos para no ver más. También acostumbro a ver la habitación llena de un vapor muy espeso que me impide ver a mi alrededor, esto me entristece mucho porque durante horas no puedo ver a nadie y me siento muy sola.
Oigo voces de mujeres, están de cachondeo y haciéndose bromas entre ellas, son enfermeras. Me desnudan y me lavan de arriba a abajo, yo me muero de la vergüenza porque siempre he sido muy pudorosa para estas cosas. Me enjabonan y me lavan el pelo, me dicen que llevo una semana allí y que lo tienen que hacer. Oigo comentarios sobre mi melena, como es larga y muy abundante les cuesta trabajo el proceso, dicen que allí no hay suavizante ni nada y tardan un buen rato en secarlo, siento frío. Me ponen nerviosa y me siento muy tensa durante ese incómodo rato porque hablan muy alto entre ellas y me molestan, aunque hay una que me trata con dulzura. No entiendo porqué me tienen que lavar a estas horas de la noche.
Es de día y entra una enfermera que me dice que se llama Mireia como yo, es muy guapa como la mayoría del personal que he visto hasta ahora; alta, delgada y con una melena larga perfectamente lisa y castaña que tiene sujeta en una coleta, lleva un uniforme azul. Me cuenta que he tenido un accidente, que estamos en agosto y me pregunta si ya lo sabía, yo asiento con la cabeza pero no sé si lo percibe. La chica me cae fenomenal, es muy alegre y parlanchina y eso me anima, aunque estaré muy pocos días con ella porque se le termina el contrato.
En otro de mis despertares, veo a Ilker a mi lado. Me sonríe cuando me ve, me dice que estoy más guapa que nunca. Él sí que está realmente guapo, hacía mucho tiempo que no le veía así con el pelo cortito como a mí me gusta, bien moreno del verano y recién afeitado.
Empieza a hablarme y no puedo creer lo que oigo, incluso siento el latir de mi corazón;
- ¿Cómo estás amor mío? Yo te veo muy bien - todo el rato con una sonrisa iluminadora de oreja a oreja- Ahora estás aquí pero te pondrás bien, poco a poco, ¿vale? Cuando salgas de aquí ya verás, vamos a ser muy felices, te lo prometo. Yo me he dado cuenta de muchos errores míos y todo será diferente, haremos muchas cosas, viajaremos como a ti te gusta, saldremos por ahí, iremos a comer fuera, a la playa... haremos lo que queramos, y dará igual lo que diga la gente, los que hablan de nosotros se morirán de envidia porque seremos muy felices, pero juntos, eh? (parece que tiene miedo de que le deje, como estuvimos a punto de divorciarnos meses antes, quizá lo dice por eso) Esto le superaremos juntos. Aunque habrán cosas que serán diferentes y nos tendremos que adaptar, ya lo hablaremos (no sé a qué se refiere con eso) pero lo superaremos, tú y yo, ¿vale? (me lo repite varias veces y cada vez está más cerca de mí). No dejaré que nadie se meta entre nosotros, esto lo arreglaremos solos tú y yo. Te quiero mucho, eres la mujer de mi vida y quiero pasar contigo el resto de mi vida, vamos a luchar juntos y todo saldrá bien.- se acerca y me da un beso- Ahora tienes que descansar todo lo que puedas para ponerte bien, ¿de acuerdo? Recuerda, tú y yo.
Dios, nunca le había visto así hablándome de esa manera, con ese convencimiento y esa alegría de que todo irá bien. Le miro a los ojos que le brillan de manera especial, quiero decirle que está muy guapo y que yo también le quiero pero no puedo hablar, me siento tan impotente... Nos quedamos unos instantes mirándonos a los ojos intensamente sin decirnos nada, tengo tantas ganas de abrazarle...
No me ha dado otra opción que confiar en él, le creo al 100% porque nunca le había visto tan convencido de lo nuestro y me ha convencido a mí también. Me aferro a sus palabras como a un clavo ardiendo, y éste es el primer gran impulso que obtengo para salir adelante y luchar, para poder regresar a mi casa lo antes posible y vivir esa vida que me ha prometido.
Nota: todavía estaba en el coma inducido y a pesar de que Ilker creía que yo no me enteraba de nada, seguía el consejo de médicos y enfermeras que le habían dicho que aunque estuviera en coma posiblemente yo podía escuchar. Posteriormente me han dicho que a veces tenía los ojos entre abiertos y efectivamente le estaba viendo, igual que veía a otras personas y a las cosas de mi alrededor aunque un poco distorsionadas.
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